jueves, 6 de junio de 2013


Foto Pedro Vargas
Santo Domingo.-Para muchas personas, lucir joven y atractivo se ha convertido en una necesidad,  y la búsqueda del cuerpo perfecto lleva a algunos a someterse a riesgosas operaciones estéticas. A esta situación no escapa República Dominicana, pues en los últimos tiempos la demanda de estos procedimientos quirúrgicos ha aumentado de manera considerable entre la población.

 Toda intervención quirúrgica, sin importar el tipo que sea, tiene sus implicaciones. Los cirujanos plásticos llevan a cabo miles de operaciones exitosas. Sin embargo, cada paciente debe tener en cuenta que ningún tratamiento está libre de peligro, existen varios riesgos que el paciente debe tener en consideración a la hora de someterse a una intervención estética.
Al hablar de riesgos, el cirujano Luis López Tallaj señala que entre las complicaciones que pueden surgir en el transcurso de la operación, o durante el postoperatorio, son dolor, deformidad o infecciones graves, que puede necesitar una cirugía adicional para corregirla.
Otro de los riesgos más comunes de cualquier operación, ya sea de cirugía plástica cosmética o de un procedimiento médico como las realizadas por los cirujanos generales, es el riesgo de la anestesia. Una reacción a la anestesia, una embolia pulmonar (coágulos sanguíneos o “bolitas de sangre”, que pueden migrar al corazón, bloquear la arteria pulmonar produciendo graves lesiones o la muerte), son de las consecuencias más graves de un proceso estético.
Los más practicados
Según el criterio del cirujano Luis López Tallaj, la lista es encabezada por la liposucción, el aumento y construcción de los senos, la cirugía, la abdominoplastía y la rinoplastia.
“De las visitas a mi consultorio, los procedimientos quirúrgicos más requeridos por los pacientes son los antes mencionados, y de los procedimientos no invasivos, la toxina botulínica (botox) y los rellenos absorbibles”, dice el también cirujano plástico.
Costo de la belleza ‘fabricada’
Los costos de los procedimientos pueden variar dependiendo de la cirugía, el médico y el centro donde se realiza el procedimiento. Los procesos estéticos  en República Dominicana pueden oscilar entre los 60 mil y 500 mil pesos. “Un procedimiento hecho en las manos adecuadas, en un ambiente hospitalario adecuado, con la seguridad adecuada tienen un costo”, puntualizó. Diversas historias se pueden escuchar de personas que exploran las distintas motivaciones, expectativas y consecuencias para someterse a una cirugía plástica estética o reconstructiva.
La  famosa modelo y ex Miss Argentina Solange Magnazo murió después de someterse a una operación de glúteos. Durante esta intervención, una esteticista le inyectó un litro de metacrilato, causándole la muerte.
La artista mexicana Lucila Mariscal,  la poca investigación y una decisión apresurada la llevaron a realizarse múltiples procedimientos, con los que perdió uno de sus senos y casi debe abandonar su carrera artística.
Casos complejos en RD
En el plano local, entre los casos que más connotación han tenido resaltan: El  21 de junio de 1998,  Rosannna Altagracia Peña, residente en Nueva Jersey, murió tras una “abdomenplastía” practicada por el cirujano Juan Francisco Contreras.
 El 15 de agosto de 1998, la puertorriqueña Dhelmalyz Rivera, de 26 años, murió 15 días después de una liposucción practicada por el médico Edgar Contreras. Tras la cirugía, Rivera perdió dos dedos y una pierna.
 El 2 de septiembre de 1998, Migdalia Cordero Cabrera, también de Puerto Rico, se sometió a una operación practicada por José Germán Jordán para reducirle el tamaño de los senos. A los 13 días falleció.
 En abril del 1999, el doctor Edgar Contreras operó a la periodista dominicana Isabel Vargas, de 47 años, quien falleció el día en que la darían de alta tras la liposucción.
El 8 de marzo del 2001,  Lucila Santana muere en un hospital de Nueva York, después de ser intervenida quirúrgicamente el 15 de mayo del 2000 en un centro de salud estética de Gazcue, en la capital dominicana.
El 21 de agosto de 2001,  Ramona Almonte, de 39 años, se realizó una abdominoplastía. Murió el 7 de agosto del 2003.
La ex cónsul María de los Angeles Morel  falleció en noviembre del 2004, después de someterse a una cirugía de abdominoplastía en el Centro Médico Bellas Artes.
Las demandas
En la Fiscalía del Distrito Nacional existe una serie de demandas por mala práctica médica contra algunos médicos que ejercen la cirugía plástica.
Entre los cirujanos plásticos cuyos casos se han ventilado públicamente figuran los hermanos Juan Francisco y Edgar Contreras, que han enfrentado diferentes procesos judiciales acusados de mala práctica, pero hasta el momento no han recibido condenas.
El publicitado cirujano Edgar Contreras, que ha ocupado primeros espacios en los medios de comunicación por denuncias de malas prácticas médicas o porque grupos de damas que defienden su trabajo, nuevamente llama la atención, pero esta vez no es como hacedor de “mega-mamis”, sino como político. Contreras se está candidateando para un puesto dirigencial en el PRD.
 Uno de los últimos casos que acaparó la atención de la población fue el presentado contra el doctor Jhoan Tapia Bueno, acusado por 13 pacientes de haberle hecho procedimientos que luego se complicaron fruto de la alegada mala práctica. Los mismos aún se encuentran en los tribunales.
 De estos procesos el que más trascendió fue el de la comunicadora de televisión Hermes Meccariello, quien estuvo al borde de la muerte por una infección, luego de una liposucción que le realizara el doctor Tapia Bueno.
Otros médicos que también mantienen querellas en los tribunales del Distrito Nacional acusados de mala práctica en procedimientos de cirugía práctica son los doctores Héctor Cabral Guerrero, una de ellas presentada por una paciente residente en el exterior, quien dice que fue sometida a un procedimiento de liposucción que le dejó como secuelas lesiones tipo quemaduras de segundo grado.
Un testimonio
Devastadoras consecuencias sobre la piel, músculos y cartílagos de los senos tuvo Yudit Gómez, luego de someterse a una mamoplastía o aumento de mamas, con el cirujano Johan Tapia Bueno.
 Afirma haber contraído una infección y hematomas luego de la operación, que le produjo insoportables dolores durante varios meses, además de  hemorragias y problemas en los puntos de sutura, en los que, afirma, produjo apertura de la  herida.
 A pesar de que tomaba analgésicos todo el tiempo, los dolores eran incesantes y al final tuvo que someterse a otra operación, para retirarse los implantes que le habían colocado, pero con consecuencias más graves, no por el hecho de haber pagado más de 300 mil pesos en las dos operaciones que en menos de tres meses le practicaron, sino porque terminó perdiendo uno de sus senos.
Por Grecia Espinosa
Edición 204D@D      Jueves 20 de octubre 2011

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